SOBRE MI

Descubre los momentos clave que han dado forma a mi marca

Un barbero in Brighton

¿Te ha ocurrido alguna vez que tu corazón te pide dedicarte a tu pasión pero que tu cerebro te recuerda que tienes que pagar el alquiler? A mí sí. Y, por razones lógicas, decidí aparcar mi vocación para tener mis necesidades de adulto cubiertas. Estudié música. Si hablas con mi padre te dirá que siempre estaba en mi cuarto dibujando o “dándole a la guitarrita”. Bueno, te lo diría en inglés, porque ambos (con alma de artista) nacimos cerca de Londres (él antes que yo, claro). Siempre tuve el impulso de moverme, de experimentar, de relacionarme... y comencé, lejos de mi pueblo, una profesión a la que me dedicaría por décadas: barbero en la costa inglesa.
Two people posing in a desert-like setting with a dilapidated structure in the background.

Spain (en forma de española) se cuela en mi vida

Yo: tan inglés de manual, tan de cenar a las 7 de la tarde. Ella: con su pelo negro tan rizado, tan de merendar a las 8. Juntos: una unión basada en el respeto, en el aprendizaje, en el cuidado, en la superación. ¿Y si te digo que no nos entendíamos, literal, cuando nos conocimos y que a día de hoy seguimos juntos? Ella me contagió de tradiciones, de lugares, de objetos. Me decía cosas como: “Son jotas, mira los bordados de los trajes”. “Urgentemente te tengo que enseñar el Museo del Prado, no puedes vivir sin conocer a Goya”. “¿Sabes lo que es un botijo?”. Y a mí me encantó. Todo.

Alfie “the dog”: el amor de nuestras vidas

Recuerdo el día en el que adoptamos a Alfie, un perrito de 5 kg que estaba lleno de miedos. Vino para completarnos, para llenarnos el alma. A pesar de que era “el terror del vecindario” por su fuerte personalidad (tenemos la firme convicción de que se creía un Pit bull, nosotros nunca le llevamos la contraria en eso), lleno de alegría nuestra casa. Un día le compramos en un market un collar hecho a mano de Batman. Alfie pasó de ser cool a ser super cool. Y así empezaría, sin saberlo, mi idea de negocio.

Una mudanza internacional: nos vamos a Madrid

La idea de vivir en España siempre estuvo presente. Pero, you know? Era muy complicado. Todo se precipitó por la enfermedad de un familiar de mi mujer y, en tan solo cuatro meses desde que nos enteramos, ya estábamos viviendo en Madrid. Y aquí me veo: en la sunny Spain, muy bien todo... Pero, sin hablar el idioma, ¿cómo puedo ser peluquero? Algunos diréis que se puede, que el concepto “córtame las puntas” es muy relativo. Verdad. Una mudanza internacional es una locura: te pone en un estado mental que es posible que dejes la tele y te traigas el cubo de la basura. Siguiendo esta lógica nos trajimos una máquina de coser pequeñas que teníamos, una de esas cosas que te compras para... ¡nada! Un día solo en casa la vi, cogí un pañuelo y me puse a practicar siguiendo un tutorial de Youtube. Y me acordé del músico que no había sido, y del collar de Batman, y me reconocí que estaba harto de ser peluquero, y me armé de valor (con bastante miedo), y miré a Alfie, y pensé en los trajes regionales, en Goya y en los botijos (todo a la vez)... That´s it: empiezo una nueva vida. Y así comenzó "Mi perrito Alfito”: accesorios hechos a mano para perritos y humanitos.

Desingning la tradicción: los valores de mi marca artesanal

¿Qué soy? Un british muy british, pero fusionado; ¿Qué tengo? Una máquina de coser nueva, y mucho arte que necesito sacar; ¿Dónde estoy? En Madrid, en España; ¿Qué me gusta? La grandeza cultural de mi nuevo país. Cuando comienzas a vivir en un país distinto puedes ver las cosas desde fuera. Se ve la majestuosidad de las tradiciones, aquello que mantener, lo que tiene sentido. Y ese ha sido mi motor: diseñar las tradiciones españolas desde mi perspectiva, desde lo que siento, desde lo que soy. En el tiempo que llevo en España mi marca ha evolucionado y he tardado en definir y refinar hasta encontrar el concepto en el que estoy cómodo. Soy un british que, sin renunciar a mi esencia, refleja la alegría que emana de las tradiciones españolas, del orgullo madrileño, de los Mayos descubriendo la pradera de San Isidro. Me inspiro en los colores y las composiciones de los trajes regionales, en los pueblos que visito, en los nuevos sabores, en las nuevas personas que conozco. Todos los diseños están creados por mí, salen de la inspiración que nace de la observación de lo que ahora me rodea. Inspiración clásica, enfoque moderno. Funcionales. Auténticos. Duraderos. Totalmente artesanales. Y lo materializo con productos de calidad, duraderos, locales. Cuidando el más mínimo (por muy minimísimo que sea) detalle.

Thanks y gracias

Acabo agradeciendo a todos los que me están acompañando en este camino. Empiezo por Alfie que, aunque cruzó el arcoíris hace unos años, siempre estará en mí. Gracias por inspirarme, por ser tan rechulo y por haber sido mi soul mate. A mi mujer, por apoyarme, sostenerme y no dudar nunca de mis capacidades. A mis amigos y familiares, todos totalmente equipados de “Mi perrito Alfito”. Muchas gracias a las señoras españolas anónimas que me he encontrado en los mercados a los que he asistido. Por ayudarme a mejorar mis creaciones actuando de “agentes de calidad”. Por llamarme “artista”. Por decirme tantas veces, con una cara muy seria y una voz muy solemne: “Tienes unas manos increíbles, te lo digo yo que sé de lo que hablo”. (Cualquiera las lleva la contraria). A los pequeños negocios de telas del centro de Madrid donde compro mis materiales. Por aconsejarme, por hacerme sentir tan bien, por haberse pasado al spanglish para entendernos. Y, por último, a ti. Que valoras los productos artesanales. Que aprecias el trabajo, el esfuerzo y la dedicación que se esconde detrás de cada pieza. Aquí te dejo el resultado de mi aventura. Warren